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SOBRE NOSOTROS
Aunque nuestro equipo es diverso, la esencia se encuentra en Sete y Julio.
A menudo nos resulta difícil definirnos con una profesión, así que podría empezar diciendo que somos bióloga y forestal respectivamente; pero también somos pastores, campesinos, especialistas en conservación de la biodiversidad… y alguna que otra cosa más.
Alzamos juntos el vuelo en el Parque Nacional de Doñana.
Desde allí soñábamos encontrar nuestro hogar en el maravilloso entorno del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.
Y lo encontramos en 2020.
Desde entonces, a la par que regeneramos nuestra finca, dedicamos nuestro día a día al aprovechamiento y gestión de los recursos naturales de la Sierra, compaginándolo con proyectos de conservación de fauna amenazada.
En 2022 creamos, junto a nuestro hogar, una destilería y obrador donde poder transformar la riqueza botánica que nos rodea y compartir estos aromas silvestres con el mundo.
En nuestra Escuela te contamos más

que simboliza la promesa del retorno de las aves migratorias a su lugar de origen, y refleja la conexión que tenemos con los hábitats rurales y la importancia de la presencia humana para su persistencia.

Recuperación y aprovechamiento de los recursos naturales de la Sierra de Huelva
Nuestro propósito se sustenta sobre cuatro pilares de restauración territorial:
La protección de la biodiversidad frente a los efectos del cambio global
La sostenibilidad y puesta en valor de los recursos locales
La generación de nuevas oportunidades de empleo en sectores profesionales novedosos en la comarca de la Sierra
Y la diversificación de la economía local e innovación en la cadena de valor de las plantas aromáticas
QUIÉN ESCRIBE
Mi nombre es Sete Buenavista y soy bióloga especializada en Biología de la Conservación de los recursos naturales. Tras realizar la licenciatura y un máster residí en otros países por trabajo y por un contrato de doctorado para investigación. Sin embargo, la precariedad y la inestabilidad laboral unidas a la necesidad vital de regresar al campo y a la dificultad para desarrollarme como investigadora desde un entorno rural, me empujaron a generar opciones de autoempleo a la medida de las necesidades de mi familia y de mi vocación, aunando la experiencia profesional adquirida desde el ámbito de la investigación en conservación de la naturaleza con actividades que he desarrollado durante años como afición.
El proyecto surge de la transformación de esta afición en una actividad económica profesional por cuenta propia, con la que persigo la puesta en valor, recuperación y mejora de los recursos naturales en terrenos rústicos de la Sierra de Huelva que han caído en desuso o están ya abandonados debido a la pérdida de interés económico y a la pérdida de población vinculada a las actividades primarias, a través de un aprovechamiento económico sostenible que revaloriza estos espacios, sus recursos y que aporta productos sostenibles y servicios de valor para el entorno donde habito.
Una de mis mayores motivaciones consiste en visibilizar que pequeñas empresas artesanales ubicadas en entornos rurales puedan ser viables para generar no sólo puestos de trabajo, sino proyectos de vida digna para las familias a través de modelos de negocios inspiradores para jóvenes que busquen comenzar un proyecto de vida alternativo a los ya establecidos tradicionalmente en la zona, favoreciendo su arraigo o atrayendo a nuevos pobladores y contribuyendo a abordar el reto de la despoblación del territorio.
También fundamos una asociación, que hoy día presido, desde la que desarrollamos labores de divulgación sobre conservación de la naturaleza, de recuperación de razas autóctonas en peligro de extinción, así como de semillas y variedades locales y de oficios y saberes campesinos tradicionales en vías de desaparición.
Promovemos personalmente estas actividades no solo como una fuente de riqueza económica, sino también social y cultural en el territorio, además de actuar como una herramienta que complementa las actuales políticas de conservación del medio ambiente y de lucha contra los efectos del cambio global, así como su contribución a diversos Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por la UNESCO.
Mi recorrido en el mundo del cuidado natural
Hace más de 20 años empecé a estudiar Biología. Ahí entendí algo fundamental: que para cuidar la piel, primero hay que entender cómo funciona la vida.
La química, la fisiología, las estructuras celulares… Todo eso que muchas veces parece lejano, es en realidad la base de algo tan cotidiano como una crema.
Mientras estudiaba, ya hacía mis propios preparados caseros. Entonces no era una moda. Para mí era una forma de aplicar lo que estaba aprendiendo a aquello que había visto hacer a mis abuelas, vecinas, pastores del pueblo. De entender qué estaba haciendo cuando mezclaba plantas y aceites y por qué funcionaba.
Con el tiempo, ese interés se convirtió en camino. Seguí formándome, experimentando, observando y aprendiendo de manera profesional y también autónoma durante años.
Hasta que hace cinco años tomé una decisión importante: dejé mi trabajo como bióloga en conservación de especies y hábitats en peligro de extinción.
Vivir en un entorno rural hacía difícil encontrar estabilidad en ese sector, así que decidí apostar por este proyecto de vida.
Y hoy, esto no es un hobby. Es mi profesión. Y como siempre digo, es mucho más que un oficio, es todo un estilo de vida vinculado a saber aprovechar de forma sostenible lo que la naturaleza de nuestro entorno nos ofrece.
Actualmente soy productora profesional, y trabajo desarrollando formaciones: para administraciones públicas, participo en proyectos de inserción laboral de mujeres y desarrollo rural, y doy clases y prácticas en colegios, institutos y asociaciones.
Mi día a día está aquí. En el campo. En la cosmética. En la piel. En las personas que buscan cuidarse. En las personas que buscan aprender.
